La industria del anime esta cayendo!

Hoy me he dado cuenta realmente de algo que venía viendo, o mejor dicho, oyendo, desde hace un tiempo, pero al que no le había hecho mucho caso. Y es la “afirmación” de que la industria del anime está decayendo. Si, como lo lees, eso es lo que se comenta por Internet, y en los círculos más “críticos” de otakus y aficionados al tema. Y yo me digo: “¿Dónde?, ¿cuándo?, ¿cómo ha pasado esto sin que yo me dé cuenta?” Y efectivamente, no me había dado cuenta porque, desde mi punto de vista, no lo considero así. De hecho para mi es totalmente lo contrario: la industria del anime no está decayendo, ahora es cuando se está desarrollando una buena época de la industria. Pero bueno, analicemos esto un poco para ver las verdaderas causas del porqué. ¿Qué ha pasado? Esto no es de ahora, que va. Supongamos que desde el 2004 o 2005 se está planteando esto; estimemos una fecha, porque en verdad es imposible determinar en qué momento fue que surgió un “ente” y afirmó esto, y creo la tendencia – digo yo- a decirlo. Por esos años solo era un rumor, un tema en boca de pocas personas: malos guiones originales, pocas historias buenas, mala gestión de los estudios, etc. Eran los temas por los cual rondaban estos comentarios, pero ya en 2007 aproximadamente, llegan a punto estos comentarios y el tema de la decadencia de la industria se pone en boca de muchas otras personas e instituciones. ¿Qué ocurrió? ¿Cuál fue el detonante? No lo sé exactamente, y dudo que alguien lo sepa a ciencia cierta. Pero podemos ver más o menos que estaba ocurriendo en aquel momento, que fueron los causantes, a los ojos de los otakus, del mal futuro que se aguardaba a la industria: – Literalmente, sin historias originales: Los estudios de animación se quedaban sin guiones originales, he historias realmente atractivas para adaptar. Se aplicaron diversos métodos para, de cierta manera, captar estas historias, pero no produjeron los resultados esperados. Las historias existentes eran realmente repetitivas, y rallaban “lo mismo” de otras series. Se estandarizaron las creaciones para determinados géneros, por lo que realmente no había una diversidad creativa. Literalmente, se estancaron las nuevas ideas. Los estudios tuvieron que hacer frente como pudieron, por lo que bajo la calidad de las producciones, y con esto, las ganancias.

Claro, no se puede generalizar, existieron en esta etapa series muy buenas, devenidas después clásicos del género. – Poca visión del mercado: Sencillamente, los animes no llegaban, o mejor dicho, no encontraban el público objetivo. A costa de esto, se favorecieron los géneros demográficos más típicos, como el shonen o las comedias románticas con un uso abusivo del fanservice. Pero esta estrategia, no produjo los resultados esperados. Las producciones de este género resultaban muy comunes, y ya aburrían al público. Los índices de audiencia y las ganancias seguían decayendo. – También problemas de producción: A todo esto, como seguro te lo imaginas, vienen problemas de producción en la industria. Los estudios hacían frente a recortes de presupuesto por parte de los contratistas. Estos cada vez invertían menos en una industria que se auguraba su caída y que no ofrecía los resultados esperados. También encontramos la falta de personal calificado, la tendencia de los estudios de ceder las partes más sencillas de la producción a empresas subcontratistas extranjeras (de China, Corea y Filipinas), impidió la formación de personal japonés joven en estas. Está errado el punto de vista

¿Qué te suena cuando escuchas que la industria está en decadencia? Pues lo primero que me viene a la mente es: los animes no sirven, no sirven las historias, las producciones están mal hechas y no son populares. Pues está mal el punto de vista.

De hecho esto no es una moda occidental, también corporaciones y personalidad de la industria en Japón han afirmado lo mismo sobre la trayectoria del anime. Pero estos últimos lo hacen desde la perspectiva económica del asunto, y no desde la parte técnica, creativa o artística, que es precisamente lo que los occidentales omiten.

La parte económica de la cuestión, son las ventas. Sí, es un hecho, las estadísticas lo demuestran, a cada año que avanzamos, los ingresos que genera la industria del anime en Japón son menores. A continuación les muestro una gráfica de dichos ingresos desde 1992 hasta 2008.

Tabla

Como pueden ver, hasta el año 2002 el mercado había tenido sus normales altibajos, pero a partir de ese año y hasta 2005 sufre una enorme caída, lo que hizo sonar las alarmas. Luego se estabiliza en esos valores, pero con una tendencia a la baja, aportando cada año menores ingresos.

Desde Occidente, como decía, estos planteamientos de “la decadencia” se ven desde una perspectiva general, lo que da a entender totalmente lo opuesto: que el anime no tiene calidad, las historias no sirven, etc. El punto es que no lo toman desde la parte que hay que verlo, si no como un asunto de la industria en general. El punto correcto es ver esta situación desde la parte económica.

Que el anime tenga bajas al generar ingresos no significa que literalmente “esté en decadencia”, al menos no con el significado que infieren los fanáticos. Puede que para un contratista o inversionista, ya la industria hoy en día no siga siendo igual de lucrativa que a principios del siglo, pero sin dudas todavía lo es, aportando solo unas unidades por debajo de los 100 billones de yenes (casi 1 billón de dólares) anuales. Si eso no es lucrativo, no sé qué lo será. Claro, les preocupa seguir perdiendo dinero, con respecto a otros años, y dicen entonces que todo pinta para mal (aunque a quién no le preocuparía estando en su pellejo).

Pero para un simple fanático, la variación que exista en estos ingresos billonarios –muy por encima de la vista y la percepción de cualquiera- no significan absolutamente nada. ¿Crees que un fanático, que solo ve el resultado final de toda esta maquinaria, se preocuparía por si la industria generó o dejó de generar unos cuantos billones? Si te preocupa es porque te muerde el bolsillo (esos billones, o sea, creo que no), al final a uno lo que le interesa es seguir viendo anime.

Por eso digo que es completamente erróneo intentar encajar esa “conclusión” sacada a base de resultados económicos a altas esferas, con la percepción de un simple otaku sobre la industria.

Como yo lo veo

Dejando el tema económico, que ni yo entiendo mucho, el anime en estos momentos está OK. Lo que uno ve después de todo es el resultado final, y en lo que a mí concierne, estoy muy satisfecho con las producciones animes de estos últimos dos años y medio (los que he podido coger de primera mano).

Dejando de lado el tema de la nueva moda de series escolares y de comedias ligeras, de esas que nos invaden las tablas de estrenos en estas últimas temporadas, la calidad del anime no está para nada decayendo, al contrario, está mejorando poco a poco a cada temporada: mejores historias y planteamientos, originales y refrescantes; mejores animaciones, efectos y montajes; nuevos formatos para la creación de las series; y nuevas y mejores técnicas de márquetin han hecho de la industria del anime actual tan diversa que tiene “para todos los gustos”. Eso no es decadencia para nada.

Quien, que haya seguido y esté siguiendo los estrenos desde hace un tiempo, ha visto como las historias han evolucionado junto con el dibujo y la animación para ser más atractivas. Más cuestiones, y temas se abordan en cada anime y temporada que pasa, haciendo crecer de verdad el género.

Que alguna que otra temporada esté floja con respecto a las series que salen, eso no indica nada, hay temporadas buenas y temporadas malas, temporadas fuertes y temporadas flojas. No indica para nada la vitalidad de la industria, para mí, eso lo indica la calidad y la diversidad de las producciones, que por ahora, tiene buen aspecto.

Pudieras pensar: “Si, pero ya no se ven que surgen series clásicas como antes”, y es verdad, ya no se ven esas series que daban el pegue por mucho tiempo, pero eso a mi juicio es una muestra más de la diversidad del anime en estos momentos. Tomemos por ejemplo a Sword Art Online (SAO) con sus dos arcos de historias, shonen por demás: mientras se transmitía tuvo buen pegue, todos estaban pendientes semana a semana a que saliera el capítulo, y se comentaba intensamente lo que pasaba en cada uno de ellos, junto con los libros, el doujin, etc. Típica serie que se pudo convertir en un clásico, y sin embargo, ya pocos se acuerdan de ella o la tiene presten. ¿La razón? Una vez más la diversidad del anime. Si la serie hubiera salido en 2005, por ejemplo, que había poca competencia y muy pocos guiones novedosos, sin dudas se hubieran convertido en un clásico. Pero en el momento que salió, rodeada de series que llegaban a igualar su trama -en calidad y planteamiento- pues no brilló por mucho: otras series ocuparon su lugar. Lo mismo si Code Geass (clásico de clásicos) hubiera salido en estos momentos: hubiera causado impacto, pero no pegue (OJO: no estoy comparando Code Geass con SAO, imposible). Así más o menos sería.

En resumen, el anime hoy por hoy, según mi criterio, para nada está decayendo, al contrario, está siguiendo un camino de transformaciones y cambios que lo harán –y ya lo están haciendo- mejor, más atractivo y más entretenido.

Generalizar las estadísticas económicas (que sé que influyen), para nada da el estado actual de la industria, eso lo da la calidad y diversidad de las producciones, que por ahora, yo las veo genial!

1 comentario

  1. Bueno Zazel, no sé como estarán las cosas en Japón porque como sabes no es mi fuerte pero al menos aquí en nuestro país no creo que sea el caso. De hecho el finde pasado y este se celebra aquí en la Habana el Otaku Fest y todos están muy emocionados con eso…a lo mejor la próxima industria nos tiene en consideración a los cubanos como los mejores fans…quién sabe 🙂

    Kuss

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